Este autor establece el desarrollo del alumno por estadios, entre los cuales existen dos procesos uno de preparación o transición (asimilación) y otro de consolidación o completamiento (acomodación) La primera etapa esla sesomotora que puede ubicarse entre el nacimiento y los 18 meses, aproximadamente. El bebé va construyendo sus primeros conocimientos a través de la succión, que es uno de los reflejos principales con el cual comenzamos a organizar el mundo y organizarse. A partir del segundo mes y hasta el cuarto, el niño busca repetir intencionalmente estas relaciones (acciones circulares primarias), inaugurándose un juego funcional sensomotor. Aparecen nuevos espacios (táctil, bucal, kinestésico) donde desarrollar los nuevos conocimiento al mismo tiempo que sus acciones se van perfeccionando, aunque permanecen incoordinados entre sí. A partir del cuarto o quinto mes, la repetición de ciertas conductas supondrá investigación y experimentación con dichos objetos. Desde los seis hasta los 18 meses, se inaugura la coordinación de los distintos esquemas entre sí, que buscan aplicarse y verificarse; va conformándose un espacio único integrado y el objeto puede ser buscado en tanto es conservado, todavía a nivel práctico, gracias a una estructura de acción reversible. Hacia los 18 meses, esta modalidad sensomotora y práctica en que el niño aprende y construye el mundo externo entra en un período de transición que prepara el advenimiento de la función propiamente simbólica, imaginativa y representativa.
La simbólicase inicia alrededor de los 2 años. Se abren nuevas posibilidades como la de construir imágenes mentales (gestos interiorizados). Dichas imágenes internalizan tanto la forma de los objetos como sus desplazamientos, que le permitirán la anticipación y la imitación.Otra adquisición es la actividad lúdica, en la que el niño hace asumir al objeto un rol simbólico, en el plano del "como si", transformándolo por asimilación a sus fantasías y experiencias personales.El dibujo es otro de los logros de esta etapa, que comparte el placer lúdico del juego y el esfuerzo de imitación de la imagen mental.En este estadio también se asiste a la adquisición del lenguaje. Y el pensamiento es preconceptual y preoperatorio, intuitivo.En esta etapa pueden discriminarse dos momentos: un período entre los 2 y los 4 años, de centración, de actividad representativa egocéntrica que, hacia los 4-5 años, cede su lugar a un período de transición que se extiende hasta los 6 años, aproximadamente.Entre los 2 y los 4 años, el pensamiento del niño es mágico. Se centra en su rico mundo de imágenes y esto origina una indiferenciación y confusión entre fantasía y realidad.Así es como cree que los personajes de los cuentos existen, por ejemplo. Asimila e identifica el mundo físico al modelo del yo, cree que todo lo que existe fue fabricado (artificialismo) y tiende a dotar a las cosas de intenciones humanas y vida propia (animismo).Así es como cree que la luna se mueve y lo acompaña en sus paseos. Asimila todo fenómeno a los propios esquemas de acción.Entre los 4 y los 6 años, realidad y fantasía comienzan a ser discriminadas.El pensamiento va abandonando sus características mágicas, centradas en lo subjetivo, para acomodarse gradualmente a las características del mundo objetivo.Así, el niño de 5 años comienza a dudar sobre su creencia de que la luna acompaña a las personas, si se le pregunta cómo hace la luna para acompañar a dos personas que van en direcciones opuestas.Sin embargo, su pensamiento está muy ligado a lo perceptivo y esto le quita movilidad.Volviendo al ejemplo, el niño sólo puede dudar de su falsa creencia, pero el "ver" a la luna moverse, le impide todo otro razonamiento.Desde el punto de vista de sus comportamientos sociales, entre los 2 y los 4 años, el niño está tan centrado en su propio punto de vista que no hay prácticamente actividad compartida.Es la época de los llamados juegos solitarios y paralelos. Los significados de las palabras -a pesar de ser signos, dice Piaget- no comportan aún conceptos, sino que son significados cuasi simbólicos o preconceptos, que están más al servicio de los llamados "monólogos colectivos" o "diálogos de sordos" que de una comunicación socializada.Entre los 4 y los 6 años, el niño comienza a aceptar la presencia de sus pares y comienza a acomodarse al punto de vista ajeno, pudiendo compartir actividades.Surgen los juegos dramáticos en los que hay mayor cooperación entre los participantes. Hay auténticos intentos de socialización y comunicación.
La operatoria lógico-concreta se despliega entre los 6 y los 12 años.Comporta las operaciones concretas que se dan a nivel conceptual por coordinación de las acciones sobre los objetos en un sistema reversible.
Se ha logrado la equilibración completa que supone la aplicación de la estructura de agrupamiento.
Esta estructura consiste en que las operaciones, por su reversibilidad, asumen la compensación simultánea y completa de las relaciones en juego.
Haciendo referencia al cero -por ejemplo, cuando conserva la sustancia al afirmar que no se sacó ni se puso nada a pesar de las sucesivas transformaciones de la misma-, el niño deja de basarse sobre las cualidades de los objetos y se centra en las cualidades de las acciones mismas, operando en forma reversible sobre los objetos concretos de la experiencia.
El pensamiento del niño se libera de las apariencias perceptivas, engañosas para el razonamiento.
Puede realizar ahora verdaderas operaciones mentales, ya que su pensamiento se ha vuelto reversible.
El niño de 5 años se deja engañar por la forma distinta que percibe, pues su pensamiento está ligado a lo perceptivo.
A partir de los 6-7 años, en cambio, afirmará que los dos conjuntos siguen teniendo la misma cantidad, aunque se varíe la forma de uno de ellos. No se deja engañar por lo que percibe.
Puede volver mentalmente al punto de partida (las fichas alineadas), afirmando que no se ha sacado ni puesto nada. Su pensamiento se ha vuelto reversible, puede realizar operaciones mentales.
Ahora bien, estas operaciones son concretas. O sea, pueden aplicarse a los objetos, pero no a ideas enunciadas sobre esos objetos.
Pueden aplicarse a la realidad tangible, pero no a formulaciones hipotéticas. Sólo pueden aplicarse a los objetos susceptibles de ser manipulados y sometidos a experiencias afectivas.
Así como en lo cognoscitivo el niño es ahora capaz de operar mentalmente a un nivel concreto, también es capaz de co-operar (pensar con otros) y de cooperar socialmente.
Se acomoda a las leyes de la reciprocidad. Ya no confunde su propio punto de vista con el de los demás. Es capaz de coordinar todos los puntos de vista entre sí.
El lenguaje está auténticamente socializado y los juegos son reglados (bolitas, canicas, figuritas, juegos de mesa, etc.): existe una regla común para todos participantes.
Los conocimientos que se alcanzan a lo largo de este estadio son:
a) La conservación de la masa (7 años), de peso (9 años) y de volumen (11 años).b) La clasificación por inclusiones jerárquicas.c) La cuantificación relativa de las clases que implica la integración de la comprensión y la extensión.d) Las seriaciones u ordenaciones de relaciones asimétricas.e) El número, construcción en la que se coordinan las operaciones de clasificación y seriación.f) La posibilidad de medir, lo que supone la superación de la representación topológica del espacio y el arribo a la representación euclideana del mismo; luego, más cerca de la pubertad, accederá a la perspectiva y la proyectiva.g) Nociones operatorias del tiempo y la causalidad, que también evolucionan a lo largo de este estadio.
Al final de esta etapa con la llegada de la pubertad, el alumno poco a poco se desprende de las acciones concretas y se dedica a coordinar las operaciones mismas.
La operatoria lógico-formal que Piaget la define como: "(...) el conocimiento sobrepasa lo real insertándolo en lo posible para ligar directamente lo posible a lo necesario sin la mediación indispensable de lo concreto (...) Las hipótesis sobre las que actúan las operaciones formales ‘no son objetos, sino proposiciones’; la operación deductiva que permite ir de las hipótesis a las conclusiones ‘es una operación efectuada sobre operaciones, una operación al cuadrado’ (...) Este poder de formar operaciones sobre operaciones es lo que permite al conocimiento sobrepasar lo real y el que le abre la vía indefinida de los posibles por medio de la combinatoria, liberándose entonces de las construcciones paso a paso a las que estaban sometidas las operaciones concretas."
Este estadio se corresponde con la pubertad, en la cual se desarrolla el pensamiento hipotético-deductivo. El alumno no le da tanta importancia a los objetos concretos y sus propiedades.
Este autor establece el desarrollo del alumno por estadios, entre los cuales existen dos procesos uno de preparación o transición (asimilación) y otro de consolidación o completamiento (acomodación)
La primera etapa es la sesomotora que puede ubicarse entre el nacimiento y los 18 meses, aproximadamente. El bebé va construyendo sus primeros conocimientos a través de la succión, que es uno de los reflejos principales con el cual comenzamos a organizar el mundo y organizarse. A partir del segundo mes y hasta el cuarto, el niño busca repetir intencionalmente estas relaciones (acciones circulares primarias), inaugurándose un juego funcional sensomotor. Aparecen nuevos espacios (táctil, bucal, kinestésico) donde desarrollar los nuevos conocimiento al mismo tiempo que sus acciones se van perfeccionando, aunque permanecen incoordinados entre sí. A partir del cuarto o quinto mes, la repetición de ciertas conductas supondrá investigación y experimentación con dichos objetos. Desde los seis hasta los 18 meses, se inaugura la coordinación de los distintos esquemas entre sí, que buscan aplicarse y verificarse; va conformándose un espacio único integrado y el objeto puede ser buscado en tanto es conservado, todavía a nivel práctico, gracias a una estructura de acción reversible. Hacia los 18 meses, esta modalidad sensomotora y práctica en que el niño aprende y construye el mundo externo entra en un período de transición que prepara el advenimiento de la función propiamente simbólica, imaginativa y representativa.
La simbólica se inicia alrededor de los 2 años. Se abren nuevas posibilidades como la de construir imágenes mentales (gestos interiorizados). Dichas imágenes internalizan tanto la forma de los objetos como sus desplazamientos, que le permitirán la anticipación y la imitación.Otra adquisición es la actividad lúdica, en la que el niño hace asumir al objeto un rol simbólico, en el plano del "como si", transformándolo por asimilación a sus fantasías y experiencias personales.El dibujo es otro de los logros de esta etapa, que comparte el placer lúdico del juego y el esfuerzo de imitación de la imagen mental.En este estadio también se asiste a la adquisición del lenguaje. Y el pensamiento es preconceptual y preoperatorio, intuitivo.En esta etapa pueden discriminarse dos momentos: un período entre los 2 y los 4 años, de centración, de actividad representativa egocéntrica que, hacia los 4-5 años, cede su lugar a un período de transición que se extiende hasta los 6 años, aproximadamente.Entre los 2 y los 4 años, el pensamiento del niño es mágico. Se centra en su rico mundo de imágenes y esto origina una indiferenciación y confusión entre fantasía y realidad.Así es como cree que los personajes de los cuentos existen, por ejemplo. Asimila e identifica el mundo físico al modelo del yo, cree que todo lo que existe fue fabricado (artificialismo) y tiende a dotar a las cosas de intenciones humanas y vida propia (animismo).Así es como cree que la luna se mueve y lo acompaña en sus paseos. Asimila todo fenómeno a los propios esquemas de acción.Entre los 4 y los 6 años, realidad y fantasía comienzan a ser discriminadas.El pensamiento va abandonando sus características mágicas, centradas en lo subjetivo, para acomodarse gradualmente a las características del mundo objetivo.Así, el niño de 5 años comienza a dudar sobre su creencia de que la luna acompaña a las personas, si se le pregunta cómo hace la luna para acompañar a dos personas que van en direcciones opuestas.Sin embargo, su pensamiento está muy ligado a lo perceptivo y esto le quita movilidad.Volviendo al ejemplo, el niño sólo puede dudar de su falsa creencia, pero el "ver" a la luna moverse, le impide todo otro razonamiento.Desde el punto de vista de sus comportamientos sociales, entre los 2 y los 4 años, el niño está tan centrado en su propio punto de vista que no hay prácticamente actividad compartida.Es la época de los llamados juegos solitarios y paralelos. Los significados de las palabras -a pesar de ser signos, dice Piaget- no comportan aún conceptos, sino que son significados cuasi simbólicos o preconceptos, que están más al servicio de los llamados "monólogos colectivos" o "diálogos de sordos" que de una comunicación socializada.Entre los 4 y los 6 años, el niño comienza a aceptar la presencia de sus pares y comienza a acomodarse al punto de vista ajeno, pudiendo compartir actividades.Surgen los juegos dramáticos en los que hay mayor cooperación entre los participantes. Hay auténticos intentos de socialización y comunicación.
La operatoria lógico-concreta se despliega entre los 6 y los 12 años.Comporta las operaciones concretas que se dan a nivel conceptual por coordinación de las acciones sobre los objetos en un sistema reversible.
Se ha logrado la equilibración completa que supone la aplicación de la estructura de agrupamiento.
Esta estructura consiste en que las operaciones, por su reversibilidad, asumen la compensación simultánea y completa de las relaciones en juego.
Haciendo referencia al cero -por ejemplo, cuando conserva la sustancia al afirmar que no se sacó ni se puso nada a pesar de las sucesivas transformaciones de la misma-, el niño deja de basarse sobre las cualidades de los objetos y se centra en las cualidades de las acciones mismas, operando en forma reversible sobre los objetos concretos de la experiencia.
El pensamiento del niño se libera de las apariencias perceptivas, engañosas para el razonamiento.
Puede realizar ahora verdaderas operaciones mentales, ya que su pensamiento se ha vuelto reversible.
El niño de 5 años se deja engañar por la forma distinta que percibe, pues su pensamiento está ligado a lo perceptivo.
A partir de los 6-7 años, en cambio, afirmará que los dos conjuntos siguen teniendo la misma cantidad, aunque se varíe la forma de uno de ellos. No se deja engañar por lo que percibe.
Puede volver mentalmente al punto de partida (las fichas alineadas), afirmando que no se ha sacado ni puesto nada. Su pensamiento se ha vuelto reversible, puede realizar operaciones mentales.
Ahora bien, estas operaciones son concretas. O sea, pueden aplicarse a los objetos, pero no a ideas enunciadas sobre esos objetos.
Pueden aplicarse a la realidad tangible, pero no a formulaciones hipotéticas. Sólo pueden aplicarse a los objetos susceptibles de ser manipulados y sometidos a experiencias afectivas.
Así como en lo cognoscitivo el niño es ahora capaz de operar mentalmente a un nivel concreto, también es capaz de co-operar (pensar con otros) y de cooperar socialmente.
Se acomoda a las leyes de la reciprocidad. Ya no confunde su propio punto de vista con el de los demás. Es capaz de coordinar todos los puntos de vista entre sí.
El lenguaje está auténticamente socializado y los juegos son reglados (bolitas, canicas, figuritas, juegos de mesa, etc.): existe una regla común para todos participantes.
Los conocimientos que se alcanzan a lo largo de este estadio son:
Al final de esta etapa con la llegada de la pubertad, el alumno poco a poco se desprende de las acciones concretas y se dedica a coordinar las operaciones mismas.
La operatoria lógico-formal que Piaget la define como:
"(...) el conocimiento sobrepasa lo real insertándolo en lo posible para ligar directamente lo posible a lo necesario sin la mediación indispensable de lo concreto (...) Las hipótesis sobre las que actúan las operaciones formales ‘no son objetos, sino proposiciones’; la operación deductiva que permite ir de las hipótesis a las conclusiones ‘es una operación efectuada sobre operaciones, una operación al cuadrado’ (...) Este poder de formar operaciones sobre operaciones es lo que permite al conocimiento sobrepasar lo real y el que le abre la vía indefinida de los posibles por medio de la combinatoria, liberándose entonces de las construcciones paso a paso a las que estaban sometidas las operaciones concretas."
Este estadio se corresponde con la pubertad, en la cual se desarrolla el pensamiento hipotético-deductivo. El alumno no le da tanta importancia a los objetos concretos y sus propiedades.